Una publicación reciente analiza la situación de los trabajadores a domicilio y en domicilio en América Latina durante el segundo semestre de 2025 y el primer semestre de 2026, un período marcado por una triple crisis: el avance de reformas laborales regresivas, la persistencia de una informalidad cercana al 47% según la OIT, y la expansión acelerada del trabajo no tradicional.
El artículo distingue dos categorías: los trabajadores a domicilio —quienes producen para un empleador desde su hogar, según el Convenio 177 de la OIT— y los trabajadores en domicilio, un universo más amplio que incluye cuentapropistas, freelancers digitales y oficios tradicionales como plomeros, electricistas y gasfíteres.
Reformas que precarizan. Los casos más emblemáticos son la Ley Bases y la reforma laboral de Javier Milei en Argentina —que amenaza con eliminar el monotributo que protege a tres millones de personas— y la Ley 2466 de 2025 en Colombia, que si bien incorpora elementos progresistas para trabajadores de plataformas, muestra efectos limitados por la falta de correlación de fuerzas y de marcos internacionales ratificados. Brasil, Chile y México presentan trayectorias divergentes que el estudio examina en detalle.
Organización que resiste. Pese al retroceso normativo, el período registra avances organizativos significativos. Por ejemplo, la consolidación del sindicato UNIDAPP en Colombia para trabajadores de plataformas, el fortalecimiento de HomeNet International y la CSA-TUCA como redes regionales, la tradición viva de las costureras y maquileras organizadas, y experiencias inéditas de articulación entre profesionales independientes y oficios tradicionales.
La carga sobre las mujeres. El estudio subraya que cualquier análisis de este sector que omita la dimensión de género es estructuralmente incompleto. Las mujeres enfrentan una sobrecarga de trabajo de cuidados no remunerados que limita severamente su participación sindical, sumada a la violencia de género que afecta particularmente a las trabajadoras en domicilios ajenos y propios.
Informalidad al revés. El artículo critica que las políticas públicas latinoamericanas aplican la lógica inversa a la Recomendación 204 de la OIT: en lugar de reconocer primero los derechos de los trabajadores informales para luego incorporarlos al sistema tributario, se impone presión fiscal sobre sectores ya precarizados.
La paradoja central es clara, en la medida que las organizaciones muestran notable resiliencia e innovación, pero chocan contra restricciones estructurales —ningún país latinoamericano ha ratificado el Convenio 177, la fragmentación sectorial dificulta la unidad, y los vacíos normativos para trabajadores autónomos persisten. El futuro del sector dependerá de la capacidad de articulación entre organizaciones nacionales, redes regionales y los marcos internacionales de la OIT.
